¿Con que fin modelizamos en Ciencias Sociales?

Como estudiante que ha pasado tanto por la Facultad de Economía y Empresa, la Facultad de Humanidades hay una preocupación que siempre ha rondado en mi cabeza – y por lo general también por la de muchos de mis compañeros. Una preocupación acerca de la metodología empleada en el momento de tratar de entender los problemas que conciernen a las distintas disciplinas de las ciencias sociales y que podría resumirse en las siguientes preguntas: ¿por qué modelizamos? ¿cómo creamos modelos? y, ¿cuál es el objetivo final de crear un modelo?

Por lo general, tratamos de aproximarnos a los problemas que estudiamos a partir de un modelo concreto que nos ayude a simplificar la realidad que se nos presenta de forma extremadamente compleja. De hecho, el significado de modelo tal y como lo entendemos a día de hoy no dista mucho de su origen latino modelus, el cual designaba la medida arbitraria que servía para establecer las relaciones de proporción entre las partes de una obra de arquitectura (Armatte, 2006). Al fin y al cabo, un modelo no es nada más que eso, un establecimiento de relaciones causales, fijadas de manera más o menos arbitraria, para reproducir un patrón de conducta ya sea entre dos agentes, un colectivo o entre un seguido de variables de interés y que se presentan normalmente bajo una forma lógico-matemática. Aun así, mi objetivo hoy no es hablar de la validez de ciertos modelos o su forma de presentación, sino de uso y empleo.

Por lo que hace referencia a la primera pregunta: ¿Por qué modelizamos?, creo que la respuesta que hace referencia a la razón de ser del modelo ya la podemos anticipar: es la forma más sencilla que tenemos de simplificar la realidad al mismo tiempo que tratamos de focalizar la fuerza explicativa del modelo en aquellos puntos de interés, es decir, de lo que se trata es de intentar aislar las variables que queramos relacionar para poder ejercer un mayor control sobre ellas.

Saltando a la segunda pregunta planteada, ¿Cómo creamos modelos? debemos entender que des de 1970 en adelante ha habido una ruptura importante en la manera de proceder y que se ha ido ampliando y popularizando a medida que se desarrollaban los programas informáticos y las técnicas de recolección de datos. Previo a este desarrollo, todo modelo se apoyaba simplemente en una teoría científica, la cual mediante su formalización trataba de construir un modelo que articulase la explicación de la realidad, un buen ejemplo de esta forma de proceder –y obviando la validez de dicho modelo- sería el modelo geocéntrico, el cual, basando en la teoría de que la tierra está situada en el centro del universo crea todo un sistema cosmológico. En cambio, des del boom de los datos y la capacidad de procesarlos, cada vez más la modelización trata de apoyarse en una multitud de conocimientos que hace que esta se convierta en una actividad tanto social como política influenciándose a la vez de las decisiones colectivas y de los agentes que intervienen. Dejando así de ser un objeto puramente cognitivo que trata mediar entre la teoría y la observación (Armatte 2006). Por lo tanto, y este es el punto al que quería llegar, hoy en día en ciencias sociales ya no podemos aspirar a crear modelos de validez universal, ya que todo conocimiento que adquirimos es contextual y temporal.

Así pues, llegamos a la tercera pregunta y, descarta la capacidad de crear modelos que sean universalizables y aceptado que la mayoría de la evidencia va a ser contextual y temporal, ¿cuál debe ser nuestro objetivo en el momento de emplear un modelo? y, extendiendo la pregunta ¿Cómo deben estos ser enseñados? A mi parecer, hoy en día debemos emplear cualquier modelo como punto de partida y no al contrario de cómo se nos prepara en las facultades, en donde la correcta solución y derivación lógica es el fin al que se pretende llegar. De esta forma lo que se consigue es que, en el momento de formarnos, se ponga el centro de atención en la consistencia interna del modelo dejando de lado todas sus implicaciones y obviando muchas veces su capacidad o incapacidad explicativa y las posibles implicaciones que se derivan del supuesto modelo.

 

 

Referencias:

Armatte, M: “La nocion del modelo en ciencias sociales”. Revista de Metodología en Ciencias Sociales, 2006.

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