¿Existe la mala ciencia?

Esta semana, salía a la luz un proyecto llevado a cabo por tres investigadores en el que intentan demostrar los fallos que existen en la producción científica en aquellas disciplinas que ellos etiquetan como “grievance studies” (estudios de la queja en castellano). Con grievance studies se refieren, principalmente, a disciplinas como los estudios culturales, gender studies, teorías post-coloniales, etc; disciplinas dónde ellos consideran que ha florecido una mala práctica científica que perjudican más que ayuda a la sociedad y su desarrollo.

Para explicar esta, supuesta, mala práctica científica debemos partir del hecho que los autores de este ensayo consideran que estos estudios de la queja están construidos alrededor de lo que ellos denominan “constructivismo radical”. El problema, según los investigadores, es que a raíz de este constructivismo radical existe la creencia de que la mayor parte de características de la sociedad están construidas socialmente, siendo estas el resultado de las dinámicas de poder existentes entre varios grupos de personas, normalmente dictadas por razón de sexo, género o raza. Se considera que todos los elementos de la sociedad son producto, de manera intencional o no, de las maquinaciones de poderosos grupos de personas para ganar y mantener poder a costa de grupos socialmente marginados.

El problema de verdad, dicen los autores, es más profundo ya que el constructivismo radical cree que hay la necesidad urgente de eliminar la creencia que la ciencia en sí misma, junto con los métodos de recopilación de datos, análisis estadístico, comprobación de hipótesis y replicación de resultados, es generalmente una mejor manera de determinar la información sobre la realidad objetiva de cualquier fenómeno observable que enfoques no científicos, culturales o religiosos. Es decir, los científicos, la ciencia misma y el método científico no son sólo profundamente problemáticos, sino completamente racistas y sexistas y se deben rehacer.

Por tanto, y citamos textualmente: “radical constructivists tend to believe science and reason must be dismantled to let “other ways of knowing” have equal validation as knowledge-producing enterprises. These, depending on the branch of “theory” being invoked, are allegedly owned by women and racial, cultural, religious, and sexual minorities. Not only that, they are deemed inaccessible to more privileged castes of people, like white heterosexual men. They justify this regressive thinking by appealing to their alternative epistemology, called “standpoint theory.” This results in an epistemological and moral relativism which, for political reasons, promotes ways of knowing that are antithetical to science and ethics which are antithetical to universal liberalism.

En otras palabras, los autores consideran que en estas disciplinas, en aras de reconfigurar las relaciones de los grupos marginados respecto a la sociedad se ha optado por desmantelar el método científico y librar una búsqueda de conocimiento con métodos que no tienen fundamento y que son profundamente antiéticos y dañinos para la sociedad.

Para probar esta hipótesis emprendieron un proceso de escritura de artículos científicos y publicación en revistas de prestigio de estos grievance studies. El tema de cada artículo siempre era un concepto o elemento que ellos consideraban problemático bajo sus estándares epistemológicos y/o éticos pero que creían que cumplía con los estándares de rigor científico de los campos y revistas dónde iba a ser publicado. Entonces, buscaban entre la literatura académica ya publicada en ese ámbito para intentar encontrar elementos que diesen rigor y aplomo a sus tesis e intentar publicarlo en las revistas académicas. En total, presentaron 48 manuscritos a revistas académicas de los cuales fueron aceptados siete (y diez más encontrándose en proceso de aceptación cuando hicieron público el proyecto). Según los autores, sus tesis del mal funcionamiento científico de estas áreas del conocimiento quedaban demostrada al ver que artículos fueron aceptados en las revistas. Pudieron publicar des de reinterpretaciones en “clave feminista” de capítulos del Mein Kampf a un estudio de la reproducción de la cultura de la violación que se da en las zonas para perros de los parques de Portland entre los propios animales y las actitudes de los respectivos amos, entre otros varios ejemplos.

Con estas publicaciones, los autores pretenden demostrar que las revistas aceptarán, por ejemplo, argumentos que deberían ser claramente ridículos y poco éticos si brindan una manera (no falsable) de perpetuar las nociones de masculinidad tóxica, heteronormatividad y sesgo implícito o si apoyan las afirmaciones (infalsable) de que las elecciones sexuales comunes (e inofensivas) que toman los hombres heterosexuales son en realidad homofóbicas, transfóbicas y antifeministas; y en consecuencia, es la clara demostración  de que una área del conocimiento ha abandonado la ciencia, ya no busca la verdad y se ha convertido un simple elemento para hacer política abandonando su postura de neutralidad que se asume a la buena ciencia.

Cuando este estudio saltó a la luz pública a principios de la semana pasada generó una enorme controversia, con voces a favor y en contra. La mayoría de las críticas se centraban en discusiones éticas y metodológicas del estudio – los investigadores usaron alias para la publicación o falsificaron los datos de alguno de los trabajos – pero a nosotros nos gustaría centrarnos en elementos más epistemológicos y de filosofía de la ciencia. Para más información sobre el estudio y las críticas, aquí el estudio y aquí y aquí un par de los artículos de opinión que generó.

Bajo nuestro punto de vista, los investigadores toman un enfoque profundamente popperiano en sus definiciones de que consideran que es y que no es ciencia. Esto se ve claramente en las motivaciones que les lleva a considerar algunos temas para publicar sobre ellos. Vemos que los autores insisten mucho en que las revistas académicas de los grievance studies aceptarían sin problemas afirmaciones no falsables para perpetuar una determinada agenda política. Este recalco de la no falsabilidad de las afirmaciones nos lleva directamente a las ideas de Karl Popper. Según Popper, aquello que determina qué es ciencia y qué no (él llamado problema de la demarcación) es el concepto de falsabilidad, el poder demostrar que algo es falso es lo que determina que ese conocimiento es científico o no. Toda teoría científica genuina, entonces, en opinión de Popper, es prohibitiva, en el sentido de que prohíbe, por implicación, eventos o sucesos particulares. Como tal, puede ser probado y falsificado, pero nunca verificado lógicamente.

Por tanto, como podemos ver los autores del ensayo tienen una idea de ciencia que pasa en gran parte por este criterio de falsabilidad de los elementos de estudio. A pesar de no estar per se en desacuerdo con esta idea creemos que es necesario dar un paso atrás y pensar un poco la cuestión ontológica – estudio de la realidad, qué podemos conocer de la realidad de nuestro objeto de estudio – antes que cerrar el debate en el plano epistemológico – la relación entre el investigador y lo que podemos descubrir de la realidad. Siguiendo la clasificación planteada por Kerry E. Howell (2013), el post positivismo (postura filosófica que nace, en parte, de las ideas de Karl Popper) defiende una postura ontológica que entiende que la realidad existe pero que sólo podemos entender de manera imperfecta y/o probabilística. Partiendo de ahí, la posición epistemológica que se deriva entiende que la objetividad aún es algo alcanzable en el proceso de descubrimiento, los valores de los investigadores pueden ser superados mediante el uso del método científico pero la separación entre ellos y el objeto de estudio no es total (cómo sí defienden los positivistas). En contraposición, vemos que los planteamientos constructivistas siguen unos planteamientos radicalmente distintos tanto en el plano ontológico cómo epistemológico. En la cuestión ontológica, el constructivismo plantea que la realidad es algo que se construye de manera local, no existe en un plano general fuera de los individuos. Es, por tanto, algo basado en la propia experiencia; y al ser algo basado en la propia experiencia, dependerá de la persona/grupo de personas. Saltando al plano epistemológico, la primera consecuencia es que los resultados pasan a ser subjetivos y creados en tanto que han sido investigados. Y el investigador y el objeto de estudio no son separables y el proceso de investigación está influenciado por valores históricos.

De esta exposición nos gustaría destacar dos elementos: primero, Howell indica que tanto las posiciones post positivistas como las constructivistas están colocadas en un plano que es un continuo y no compartimentos estancos. Y segundo, resaltar la centralidad de la cuestión ontólogica en el proceso científico, debemos entender claramente que puede ser conocido sobre la realidad antes de discutir del cómo puede ser descubierto. Por tanto, a modo de respuesta de la pregunta que lleva por título este texto y ampliable al estudio que comentábamos al principio, no existe la mala ciencia, existen métodos distintos según lo que queramos y podamos descubrir.

Referencias

Howell, K. E. An introduction to the philosophy of methodology (pp. 1-18). London: SAGE Publications Ltd doi: 10.4135/9781473957633

Thornton, S., Karl Popper, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2018 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = https://plato.stanford.edu/archives/fall2018/entries/popper/

Pluckrose, H. et al. Academic Grievance Studies and the Corruption of Scholarship, Areo, URL = https://areomagazine.com/2018/10/02/academic-grievance-studies-and-the-corruption-of-scholarship/

 

 

 

 

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