“Generar alternativas políticas a partir de las epistemologías del sur”, Bonaventura de Sousa en el Ateneu Barcelonès

“Generar alternativas políticas a partir de las epistemologías del sur”, este fue el título bajo el que Bonaventura de Sousa Santos decidió impartir su charla el pasado lunes 9 de Julio en el Ateneu Barcelonès. Un título que reflejaba a la perfección la exposición de un discurso enfocado principalmente a evidencia la situación crítica del mundo Occidental – y que recientemente también hemos hecho en esta revista aquí y aquí – y donde posteriormente se anima a encontrar posibles soluciones o al menos, otras maneras de enfocar nuestros problemas, procedentes de los países del sur.

Para Sousa, el problema principal que acarrea la globalización y a partir del cual se generan todas las amenazas que debe afrontar el mundo Occidental es la acumulación de poder por parte del capital financiero. Es decir, hoy en día nos enfrentamos a una situación en la que las élites económicas, poseedoras de la gran parte del capital financiero, acumulan cada vez más poder, permitiéndoles así influenciar de forma cada vez más intensa en los procesos de toma de decisiones de gobiernos, instituciones estatales y mundiales. De hecho, ante un evento particular lo suficientemente relevante, lo primero en lo que nos fijamos y tomamos como indicador es la reacción de los mercados financieros, mercados en los que la gran parte de la población mundial (que no la Occidental) queda excluida y, por lo tanto, olvidada. En consecuencia, vemos como la capacidad del “poder financiero” para influir nuestras instituciones se ha traducido en un déficit democrático cada vez más preocupante; claros ejemplos de esto lo constituyen varios golpes de Estado en países de américa latina apoyados, en muchos casos, por países miembros de la OTAN y, sobretodo, Estados Unidos (ver aquí) o las grandes tramas de corrupción destapadas en los últimos años como podría ser la trama Gurtel, sin ir más lejos.

Así pues, tras contextualizar la situación política global caracterizada, nos formamos una imagen donde la ciudadanía deja de contar para unas instituciones cada vez más manipuladas y convulsas. Se convierte así, el elemento central de la democracia, el ciudadano, en ganado, en puro material productivo que da lugar a unos problemas semejantes en todo el planeta y que son: el auge del populismo de derechas, un aumento del racismo y la islamofobia y, finalmente, la percepción de que en Europa hay un bienestar que hay que defender ante la “amenaza exterior”.

Bonaventura de Sousa Santos y Jordi Jiménez Guirao al Ateneu Barcelonès (Fotografia: Ateneu Barcelonès)
Bonaventura de Sousa Santos y Jordi Jiménez Guirao al Ateneu Barcelonès (Fotografia: Ateneu Barcelonès)

En este punto, Sousa decidió tomar cierta perspectiva histórica para establecer vínculos entre la situación del globo y las consecuencias descritas en el párrafo anterior. Según el autor, Europa tiene como objetivo fundacional crear un proyecto de paz entre las grandes potencias – Francia, Inglaterra y Alemania – tras dos guerras mundiales i una guerra fría que eran necesarias superar.  El problema es que, aunque aparentemente todo el mundo salía ganando, los problemas de la deuda provocados por la mala gestión de los países periféricos, fuesen cuales fuesen los motivos, evidenciaron que Europa se ha construido para mantener el bienestar de los países centrales sin ninguna otra finalidad. Cuando las periferias están dañadas y no perciben ser ayudadas, o cuando las periferias provocan que la situación de los países centrales se debilite, se genera frustración, una frustración que puede ser utilizada con arma política. Claro está que, si no encontramos mecanismos para proteger a la ciudadanía, ésta busca sus propios aliados y los partidos de derechas – o extrema derecha, si cabe – han visto aquí una poderosa arma para ascender políticamente hasta entrar en los parlamentos europeos, incluso en los gobiernos. Los partidos de extrema derecha se han aprovechado de todo el resentimiento creado, haciendo del él una arma política y señalando, como culpables, a los inmigrantes y gente que procedía de culturas ajenas a la hegemónica dentro del continente europeo y de la precaria situación económica y política, aunque tal posición política deba situarse al margen de la propia Unión. El Brexit es, en realidad, el convencimiento de poder sacar más beneficio fuera de la UE.

Así pues, con una periferia europea estancada económicamente y una situación política y jurídica manejada a partir de intereses partidistas, financieros en última instancia, los gobiernos occidentales se han quedado sin alternativas reales delante de graves amenazas a la democracia y a los derechos del individuo para los que se necesitan soluciones urgentes. Para Sousa, la solución a todos estos problemas pasa por levantar la mirada más allá de Europa y aprender de los países del sur, escuchar por una vez el relato de los “vencidos” aunque para ello, la primera tarea que tiene Europa es la de reconciliarse con su pasado colonial.

Pero vayamos primero con las amenazas: la primera de que Sousa identifica es la descaracterización del estado, el cual tiende cada vez más hacia la centralización y la apropiación cultural. Según él, esto pasa porque ante una incapacidad de garantizar el sistema del bienestar, todos aquellos problemas de carácter nacional resurgen: si el Estado se pone en cuestión, la Nación también. Así pues, Sousa propone una refundación de los Estados a partir de aceptar la idea de la plurinacionalidad, usando herramientas como constituciones locales que doten los pueblos de gran autonomía pero que no necesariamente lleven a estos a una independencia radical.  La segunda amenaza que se debe combatir con urgencia es lo que Sousa llamo “el vaciamiento de la democracia”. Según él, de todos los tipos de democracia que existen sólo uno es el que ha permanecido, la democracia representativa. Ha llegado a un punto, pero, en el que esta se ve incompatible con el capitalismo financiero. Ante una situación donde los mercados pueden influenciar de forma arbitraria en los procesos de toma de decisiones y el control de estos se acumula en manos de unos pocos, la democracia representativa ya no es capaz de defenderse de los anti demócratas, la toma de decisiones es un proceso del que cada vez más gene se siente ajena. La solución a esta amenaza, para Sousa, pasa por aumentar la participación ciudadana con la inclusión de presupuestos participativos, espacios colectivos en donde la gente de las periferias se vea y sienta involucrada. En definitiva, lo que Sousa propone es un retorno hacia la municipalidad y una gestión directa de las ciudades por parte de la ciudadanía, dentro de marcos de organización más amplios que sean capaces de garantizar el derecho de voto en libertad porque cuando los gobiernos solo pueden ocuparse de problemas técnicos, no existe la democracia. La tercera de las amenazas nos señala a muchos de nosotros, trabajadores que asistimos a ver como un sistema nos ofrece comodidades materiales – mejor salario, un coche de empresa, etc. – mientras nos saturamos de antidepresivos, ansiolíticos e incluso aparentemente inofensivas aspirinas que se nos hacen imprescindibles para soportar jornadas de trabajo maratonianas que nos dejan el tiempo justo para encender la tele y cenar comida pre-cocinada en una espaciosa cocina de diseño. Vivimos para satisfacer nuestro propio ego, pero, además, este ritmo de vida nos aleja de sus consecuencias más inmediatas: la primera es no tomar conciencia de que el trabajo es cada vez más técnico y que podremos ser sustituidos por una inteligencia artificial cada vez más amenazante, y esto es un problema porque no estamos sabiendo encontrar espacios de trabajo donde complementarnos con ellas, ni tampoco de las consecuencias geopolíticas de la carrera robótica que protagonizan Estados Unidos, China y Rusia y que amenaza con nuevos conflictos, ¿o acaso la administración Trump no ha iniciado ya una guerra arancelaria con medio planeta? La segunda, y esta me permite conectar con la siguiente amenaza, es que no nos permite tomar conciencia de lo insostenible que es nuestro ritmo de vida para el planeta, porque el ecologismo se disfraza de marcas y productos en un acto de piedad por parte del capital para seguir siendo hegemónico, un capital al que Pepito Grillo le ha dicho que debe empezar a tomarse enserio la cuestión del planeta, pero que, si puede beneficiarse económicamente de ello, mejor.Sousa identifica la mercantilización del conocimiento como la quinta amenaza a nuestra civilización. Argumenta que substituir formación humanística por formación técnica nos convierte en individuos incapaces de establecer vínculos con nuestro entorno y su gente pero, sobre todo, permite que seamos manipulados sin darnos cuenta. Finalmente, y esta creo que no hace falta contarlo por la cercanía, vivimos en un lugar en que todo tiene que seguir su curso en beneficio de unas elites hasta el punto de criminalizar todo acto de protesta, silenciando por vía penal toda reivindicación, toda forma de disenso. En Chile, los Mapuches son considerados terroristas por bloquear carreteras, en Catalunya, miembros de los CDR han sido considerados terroristas y líderes de movimientos pacíficos y democráticos siguen en prisión por alzamiento violento. En este punto, Sousa hizo hincapié en la necesidad de mantener la calle y el espacio público como espacio de protesta y lucha ya que este es, al fin y al cabo, el único espacio que el capitalismo financiero no puede ocupar.

Para terminar, me gustaría acabar diciendo que, si hay algo que me gusto especialmente de la charla, fue la capacidad que tuvo Bonaventura de Sousa Santos de exponer toda una serie de problemas que comporta la globalización y el capitalismo financiero y que, muchas veces los defensores de este sistema tienden a obviar, encerrándose en el argumento de que como sistema es el más eficaz para crear riqueza. De Sousa argumento, que el problema no es la riqueza en sí, sino la distribución de esta. Incluso más que la cantidad de riqueza en valor y su distribución, para Sousa, el problema real nace cuando la distribución de esta afecta a la gobernabilidad y capacidad de actuación de los individuos. Es decir, si la acumulación de riqueza permite influenciar de forma directa en los procesos de toma de decisiones dentro de un sistema capitalista cuando estas, a priori, deben representar el conjunto de la población, el sistema debe ser revisado de urgencia.

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