Hiperstición o la teoría como acontecimiento

El arte, la filosofía o la literatura pueden funcionar como contra-laboratorios virtuales de producción de realidad.
(Paul B. Preciado – Testo Yonqui)
Roth, Cristopher (2015): Hyperstition (documentary).
Roth, Cristopher (2015): Hyperstition (documentary).

“La liberación de la superstición se denomina Ilustración”[1]. Así lo expresa Kant en la Crítica del juicio, aunque será en otro texto publicado ocho años más tarde donde ofrecerá su definición más célebre, como “salida del hombre de su autoculpable minoría de edad”[2]. En cualquier caso, ambas fórmulas nos permiten aprehender la finalidad del proyecto ilustrado: combatir la ignorancia, la credulidad y el prejuicio por medio de la crítica, es decir, un examen claro y un juicio equitativo de las producciones humanas. Se entiende entonces que la superstición existe únicamente en la medida en que se puede establecer una distinción entre lo verdadero y lo falso. ¿Pero es esto aún posible?

No según Nick Land, un filósofo escasamente conocido a pesar de su impacto en una nueva generación de pensadores vinculados a corrientes como el realismo especulativo o el aceleracionismo. Fundó, junto a Sadie Plant, la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) en la Universidad de Warwick. Es también autor de libros como The thirst for annihilation: Georges Bataille and virulent nihilism y uno de los principales ideólogos de la Neorreacción. Su pensamiento, definido por algunos como una suerte de thatcherismo deleuziano por su peculiar lectura de El Anti Edipo en clave neoliberal, acabó derivando en algo más inquietante que daría en llamar Ilustración Oscura (The Dark Enlightment[3]): un texto escrito en 2012 que difundió por Internet y en el que defiende, desde una posición -según él- cercana a Hobbes y alejándose del “entusiasmo rousseauniano por la expresión popular”, el regreso a formas sociales premodernas como la monarquía o la necesidad de recuperar los roles de género tradicionales; también trata de fundamentar “científicamente” el supremacismo blanco y se refiere a las dinámicas democratizadoras como fundamentalmente degenerativas (democracy is not merely doomed, it is doom itself).

Esto le ha valido merecidas reprimendas, como el cierre de la galería londinense LD50 (donde fue invitado a impartir una conferencia sobre la alt-right) o su expulsión de The New Centre for Research & Practice. Sin embargo, hay partes de su producción filosófica que tienen gran interés, como el concepto de hiperstición, acuñado para designar ideas que funcionan causalmente para producir su propia realidad:

La hiperstición es un circuito de retroalimentación positiva que incluye a la cultura como componente. Puede ser definida como la (tecno-)ciencia experimental de las profecías autocumplidas.[4]

Contrariamente a la superstición, considerada una falsa creencia, la lógica hipersticional impide la distinción entre verdadero y falso al tratarse de ficciones que se convierten a sí mismas en reales: nothing is true, because everything is under production[5]. Hay múltiples ejemplos en ámbitos como la literatura (William Burroughs y su idea del lenguaje como virus) o el mundo digital (creepypastas o leyendas urbanas creadas en Internet –el caso de Slender Man es brillantemente analizado por Francisco Jota-Pérez en su libro Homo Tenuis–); no en vano, el término fue creado por los miembros de la Unidad de Investigación sobre Cultura Cibernética y tiene una fuerte connotación hacker – no en el sentido habitual del término, como pirata informático, sino como aquel que crea la posibilidad de que cosas nuevas entren en el mundo.[6]

También tiene precedentes más allá de la generación beat y los fanáticos de la cibercultura. Por un lado, Baudrillard, para quien “la teoría no puede contentarse con describir y analizar, es preciso que constituya un acontecimiento en el universo que describe”[7]; y, por otro, Deleuze, que en términos casi idénticos afirma que “la grandeza de una filosofía se valora por la naturaleza de los acontecimientos a los que sus conceptos nos incitan.[8] Para el primero se trata de un desafío (de la teoría a lo real y viceversa); para el segundo, de un genuino acto de creación. Pero ninguno de los dos acepta que la filosofía deba ser, en la expresión de Rorty, el espejo de la naturaleza: ya no se trata de descubrir la verdad sino de inventarla, producirla.


[1] Immanuel Kant, Crítica del juicio (Austral, 2013)

[2] Immanuel Kant, Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? (Taurus, 2012)

[3] Nick Land, The Dark Enlightment , en http://www.thedarkenlightenment.com

[4] Citado en Armen Avanessian y Mauro Reis, Introducción a Aceleracionismo (Caja Negra, 2017)

[5]  Cybernetic Culture Research Unit (CCRU), Writings 1997-2003 (Urbanomic, 2017)

[6] McKenzie Wark, A Hacker Manifesto (Harvard University Press, 2004): “In art, in science, in philosophy and culture, in any production of knowledge where data can be gathered, where information can be extracted from it, and where in that information new possibilities for the world are produced, there are hackers hacking the new out of the old. ”

[7] Jean Baudrillard, El otro por sí mismo (Anagrama, 1988)

[8] Gilles Deleuze y Félix Guattari, ¿Qué es la filosofía? (Anagrama, 1993)

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