Las dos Españas: ¿qué nos dice la reconquista?

Hace unos meses se publicó una notica en la Vanguardiaque, usando los datos de la tasa de paro, trataba de demostrar que existen “dos Españas”: el norte, con un desarrollo económico mayor y, por ende, unas tasas de paro menor frente al sur, en el cual la tasa de paro se eleva por encima del 15% en todas las provincias. Así pues, el mismo artículo trataba de exponer las diferencias y la magnitud de estas a partir de tres factores que consideraba claves: el modelo productivo, el perfil de la población activa y el impulso inversor. Por ejemplo, algunos de los argumentos giraban en torno al hecho de que precisamente el modelo productivo castiga al sur debido a que este está vinculado principalmente a la agricultura extensiva mientras que la parte norte de la penisla este está más ligado a la industria, la cual tiende a crear un mayor valor añadido y tiene una potencialidad de empleo mayor. Lo que el artículo dejaba claro, pero, es que en España existen diferencias estructurales entre la parte norte de la península y la parte sur. Que más allá las diferencias coyunturales que puedan existir en un momento, en España, el norte y el sur han seguido distintos caminos en cuanto a su desarrollo económico se refiere. Pero, ¿a qué se deben estas diferencias? 

Para tratar de responder esta pregunta, hoy quiero presentaros un estudio de Diego Romero y Daniel Oto en el que argumentan que para poder tratar de entender y explicar estas diferencias es necesario que nos remontemos al proceso histórico que hoy conocemos como Reconquista. Según su papel: “The economic consequences of the Spanish Reconquest: the long-term effects of Medieval conquest and colonization” la Reconquista, a parte de un proceso militar, supuso un evento demográfico que determinaría en gran parte la estructura de los sistemas de producción a día de hoy. 

Su estudio se centra en la velocidad con la que los cristianos fueron capaces de ir reconquistando la tierra musulmana y como la repoblación de estos territorios determino las instituciones y las estructuras de producción de los distintos territorios, es decir cómo se distribuyó la tierra y quien ostentaba el poder político. La idea que subyace esta teoría es que, en aquellos territorios donde la reconquista fue un proceso largo y progresivo, la propiedad de la tierra se repartía de forma más igualitaria entre los destinados a repoblarla, por ello al haber una menor cantidad de tierra y mucha gente existían mayores incentivos a la participación y cooperación de los distintos individuos con Corona, favoreciendo así tanto al surgimiento de mejores instituciones. Por el contrario, un proceso rápido de reconquista se asocia a lo que los autores llaman colonización imperfecta, es decir, al existir una cantidad más grande de territorio que repoblar se permitía que las élites – tanto militares como políticas – se apropiaran de las tierras más fácilmente debido a que la cantidad de colonos era insuficiente y el control del territorio más complicado, propiciando así el surgimiento de los latifundios. Si observamos el transcurso de la reconquista, vemos como hasta 1212 el proceso de reconquista fue lento. Es a partir de la batalla de las Navas de Tolosa, ese mismo año, cuándo las tropas cristianas fueron capaces de conquistar grandes extensiones de territorio en muy poco tiempo. El resultado, tal y como defienden los autores, es que el modelo de latifundios y elites extractivas hoy en día en el sur de España se debe precisamente a la rápida conquista de lo que hoy mayoritariamente constituye Andalucía, Extremadura y parte de Castilla la Mancha. 

Así pues, vemos como más allá de cualquier explicación coyuntural que podamos encontrar para tratar de explicar las diferencias económicas que existen, en nuestro caso, entre “las dos Españas”, es importante no olvidar los factores históricos y las condiciones materiales sobre las que se asientan las estructuras sociales e instituciones. De hecho, cuando en España decimos que existen unas elites extractivas, unas oligarquías que controlan el poder político y económico, en definitiva, hablamos de los herederos y herederas de los grandes terratenientes, hablamos de esas familias que han sido capaces de mantener una influencia en lo político más allá de la política, porque tal y como enfatizan Romero y Oto, hay dos resultados cruciales que surgen del proceso de repoblación tras la reconquista que siguen siendo visibles a día de hoy: la distribución de la tierra y la ostentación del poder político. 

Así pues, es necesario poner un énfasis especial en entender la historia de España más allá de los simples hechos, es necesario también echar la vista más allá de la transición del 78, porque, y aunque ahora sea un relato que está muy de moda, gran parte de las estructuras que determinan el desarrollo de este país vienen siendo un denominador común más allá del régimen político vigente a lo largo de la historia. 

REFERENCIAS

-Oto-Peralías, D. & Romero-Ávila(2016): “The economic consequences of the Spanish Reconquest: the long-term effects of Medieval conquest and colonization”J Econ Growth, Volume 21, pp 409-464. 

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