Porque en la política nunca lograremos nuestros objetivos políticos

Es evidente que en las sociedades occidentales venimos experimentando des de hace unos años un distanciamiento cada vez mayor entre la sociedad civil y la política. Un distanciamiento que puede parecer que se reduzca en momentos como lo que fue el 15-M y el movimiento de los indignados o el independentismo catalán, pero, aun así, es en estos momentos cuando aún más se evidencia la distancia que existe entre las demandas políticas de un pueblo o colectivo y las consecuentes acciones de la clase política. Vivimos en una época que algunos vienen denominando como post-política. Post-política en tanto que toda acción política transformadora queda neutralizada porque vivimos una situación en donde el capitalismo y la lógica del capital se identifica con la realidad (López-Petit, 2009). Pero vayamos poco a poco y, como el objetivo de este artículo es reflexionar en torno al distanciamiento cada vez mayor entre lo político y la arena política, es decir, esos espacios en donde “se toman las decisiones”, empecemos por pensar de donde emanan las necesidades políticas del sujeto ya sea entendido este como un ente individual o colectivo. Des de mi perspectiva, toda demanda política nace de la necesidad de poder ser, es decir, de obtener capacidad para realizarse en esencia, porque en definitiva lo esencial del ser es poder (Trías, 1977). Pensemos por ejemplo en el nacimiento del rap y la cultura hip-hop –un movimiento de carácter plenamente político, pero totalmente alejado de la política- este nace en Estados Unidos en los años 60 como elemento de protesta, como forma de expresión y reivindicación por parte de las comunidades afroamericanas, eso es, como herramienta para asentarse como ser poder. Así pues, podríamos distinguir dos elementos claves que conformarían lo que en este texto entendernos como reivindicación de carácter político: la necesidad de ser y la capacidad de poder, y será partir de estas dos características que vamos a tratar de pensar en la transición de lo político a la política y el vacío que hay entre medio. Pero, de la misma forma que hemos tratado primero de entender en que se basa una reivindicación política, ahora es necesario que conformemos el marco en donde esta se desarrolla, es decir la política.

“Nuestos sueños no caben en vuestras urnas” (Foto: movimiento15M.org)
“Nuestos sueños no caben en vuestras urnas” (Foto: movimiento15M.org)

Antes hemos denominado la época actual como post-política y esto es debido a que, en las sociedades modernas y complejas, se exige que las decisiones importantes sean tomadas por expertos, es decir existe una necesidad de profesionalización que, en definitiva, es sinónimo de “fin de la política”. Al fin y al cabo, esta especialización a lo que lleva es a un gran consenso apolítico que permite la persistencia de un sistema que se autorregula y que no deja tomar decisiones (López-Petit 2009). Un sistema que sitúa al ciudadano en un segundo plano porque, la sociedad, tal y como la hemos presentado es un lugar en donde la razón alcanza su plenitud en la administración de las cosas (López-Petit 1996), es decir los elementos que la conforman deben ser inscritos de per se en un orden jerárquico y en donde cada cual desarrolla el papel que le ha sido asignado de la forma más eficiente posible. Así pues, lo que se pretende des de la política es que la sociedad moderna se convierta en un todo a-político y a-conflictivo. De esta forma, en la época post-política y la democracia actual, de lo que se trata es de que haya una clara polarización entre las elites que participan de la política y los que quedan excluidos o se pretende que se autoexcluyan dada la sensación de inutilidad de la política en sí. En definitiva, la política es un espacio que queda reservado para el acceso de unos pocos y en donde la moneda de cambio son las sillas y los sobres. Un espacio en donde las dos características fundamentales de lo político se invierten, porque lo que hay es una necesidad de poder que da la capacidad de ser. De lo que se trata en la política hoy en día es de ganarle a tu rival, acceder al poder y luego ya da igual. Pensemos por ejemplo en las últimas declaraciones del candidato a la alcaldía de Barcelona Manuel Valls, en las que dio a entender que si no ganaba la alcaldía dejaba la política. Este es un buen ejemplo en donde se refleja como hoy en día, las instituciones políticas son vistas como un fin más que como un medio. Valls, en definitiva, no dejaba de ser alguien que ya no tenía recorrido en la política francesa y para él, Barcelona no deja de ser la plataforma ideal para impulsar de nuevo su personaje. De nuevo, en la política es la necesidad de poder la que capacita al ser.

Así, pues, vemos que hay una clara diferencia entre lo que es una reivindicación política y la política y que entre ellas hay una distancia enorme. Mientras que la primera, surge de la necesidad de ser a partir de la capacidad de ganar voz y poder ser, la segunda es impulsada por la necesidad de poder, y es este el que capacita el ser. Es decir, el poder ser, entendido este como posibilidad de realizarse se convierte en algo excluyente. La política se convierte en un juego de dominación-subjetivación.

De esta forma pues, vemos como es imposible conseguir que se materialicen las demandas políticas de la sociedad civil en las instituciones debido a su distinta naturaleza. Pensemos de nuevo en el 15-M y los indignados, movimiento político que se materializó en las instituciones como PODEMOS y que, pese a su crecimiento exponencial, una vez llegado a la política poco a poco se ha ido deshinchando, y eso se debe a que la política se reduce cada vez más a la administración del orden existente, y eso significa, en definitiva, gestionar dinero (López-Petit 2009). Del mismo modo también podemos aproximarnos al “procés”, en donde en los últimos días se ha confirmado un hecho que desde hace un tiempo se hace evidente, el distanciamiento entre los líderes políticos y la parte independentista del pueblo catalán.

REFERENCIAS

LÓPEZ-PETIT, S (2009): “Politizar el malestar”; Espai en Blanc, Barcelona, España

LÓPEZ-PETIT, S (1996): “Horror Vacui”; Siglo XXI de España Editores, Madrid, España

TRÍAS, E (1977): “Meditación sobre el poder”; Anagrama, Barcelona España.

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