Silencios cómplices

¿Son conscientes los artistas de nuestro país que uno de su gremio esta en busca y captura? ¿Saben que en España hay un artista que, independientemente de su canal de expresión, su ideología o calidad de su producción va a ser, quizás, encarcelado por expresarse a partir de una práctica artística?

Sí, claro que lo saben, pero giran la cabeza y a otra cosa, deciden que eso no les incumbe, y así sin darse cuenta siguen matando el arte y lo que significa la cultura. Porque al igual que con el escándalo de ARCO y Santiago Sierra, nadie del colectivo – a excepción de unos cuantos raperos que han grabado un a travema y han organizado algún que otro concierto – se ha posicionado o manifestado de forma significativa en contra de tal barbaridad. Y no hablo de un tuit con el hastag #freevaltonyc para quedar bien, eso sí, remarcando sobretodo que no comparten sus métodos de expresión, hablo de haber usado las plataformas y repercusión que cada uno tiene a su disposición para influenciar y ejercer presión ante un Estado que bajo la excusa de proteger una bandera se está cargando la libertad de expresión y manifestación en el espacio público, lugar del que todo artista debería de recordad que es de donde proviene.

Pero, ¿por qué? ¿Qué es lo que pasa en España que hace que aquellos que constantemente deberían estar desafiando la maquinaria del estado se queden callados y permitiendo con total impunidad que se criminalicen expresiones artísticas? ¿Por qué hemos llegado a tal punto en el que los actores de este país, por poner un ejemplo, sólo saben quejarse del IVA y hacer cuatro chistes – que casi denotan complicidad y ese jugueteo tonto que se traen dos hermanos cuando se pinchan el uno al otro- en los premios Goya? ¿Por qué no nace de los artistas, a través, como ya hemos dicho, de sus plataformas y creaciones una autentica solidaridad con uno de los suyos? La respuesta a estas cuestiones que nos planteamos, para nosotros, radica en que en este país hemos hecho depender toda actividad cultural de la inversión pública, inversiones por parte del Estado y las élites económicas, convirtiendo así al artista en una empresa y en alguien de quien, tras invertir en él, se espera sacar algún beneficio.

Pero, por lo que estoy escribiendo hoy aquí, no es por como la maquinaria del estado ha conseguido convertir toda producción cultural en algo banal, consensuado y sin más intención que distraer, sino por como esto en definitiva ha sido aceptado por la mayoría del colectivo de artistas, y esto sí que es un problema, porque lo que ocurre entonces es que cuando alguien, en este caso le ha tocado a Valtonyc, del que incluso dudo que cuando hizo esta canción pensase que la iba a escuchar alguien más aparte de sus colegas, o Willy Toledo, tratan de poner en entredicho alguna de los fundamentos del estado Español –Dios, patria y rey- y son criminalizados, el resto calla y como he dicho al principio de giran la cabeza y, a otra cosa.

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